Y hasta el cielo obscuro se cubrió de estrellas Y a ese abismo negro ya no temeré más Hambriento esta el sol de todas mis querellas Y a mi noche devorará para no marcharse jamás. Mil canciones que hablen de este amor Sonetos bagabundos que harán que venzas El vacío inmenso que fabricó el dolor. En la dulzura intensa que me regaló tu voz En la fantasía inmensa que robó mi pena Y que todas mis dudas arrancó feroz. Y juntar nuestros deseos en un nuevo sol Unir nuestros labios en esta dulce condena De amarnos sin fin y sin un adios. |