a ese hermoso día de risueña soledad, temerosa y acongojada camine por el jardin y tu mi Madre amada me miraste y fue vivir...fue vivir. La luz de intenso fulgor que emanan tus ojos, me guió año tras año hasta este último peldaño. que te amo igual que ayer, que ya no debo mentirte y mis lagrimas dejo correr. y tus dulces ojos luminosos ya no me mirarán caminando en tus pasillos, pero llevaré su recuerdo y en mi caminar me guiarán. te de mi adios, mi caricia, mi alma y mi vida en esta triste canción, deja que ella llegue a tus manos, y me des tu bendición, y me des tu bendición.
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